MARÍA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ (Espanha)





























Mujer
María Sánchez Fernández

Se abrieron los panales de los cielos
y surgiste cual gota derramada
de una celda de mieles desbordada
anegando en dulzura áridos suelos.

Fuerte roca tallada en los anhelos
de dar amor y entrega en la escalada
de una vida por siempre enamorada
alcanzando tu cenit con desvelos.

Eres ola que besa las orillas
de las playas sedientas y vacías.
Eres llama que abrasa con su aliento

las cúspides heladas y amarillas,
y eres tierra que se abre en alegrías
cuando la vida en ti es resurgimiento.


Junto al Mar VI
María Sánchez Fernández

Evocarás mi nombre
cuando el mar acaricie tus orillas
y te duerma blandamente los sentidos
con arrullos y nanas de ternura.

Evocarás mis ojos
tan prendidos de mar ,
cuando bogues errante entre la niebla
buscando mis estrellas en tu cielo.

Evocarás mis labios
cuando el coral se encienda bajo el agua
e ilumine tu noche como un faro
y se pierda en la hoguera de tus labios.

Evocarás mi risa
cuando la espuma juegue con las algas
y salpique el espejo de tu alma
y ponga cascabeles en tu risa.

Evocarás mi cuerpo
en la danza ondulante de las olas;
en el morir dorado de la tarde;
en el rumor velado del silencio.

Evocarás mi alma
cuando el cáliz vacío de tus horas
rebose de néctares y mieles
y anuncie marejadas en el alba.


Le Recuerdo en Otoño
María Sánchez Fernández

Le recuerdo en otoño,
cuando mi sol se apaga
y se enciende una luz en la memoria.

Era un halcón sin alas
de corazón de fuego
y voluntad voluble como el aire.

Dulce, de miel dorada,
y su mirada…  olivo
con reflejos de lunas en creciente.

En el nacer del día
sus labios despertaban
siendo flores de fuego en mi jornada.

Y caminamos juntos,
hacia una meta incierta,
uncidos en el carro del destino.

Llegó la primavera
y le nacieron alas
y voló hacia las cumbres del olvido.

Hoy yo, primera rosa,
le recuerdo en otoño.


La Sonrisa Del Valle
María Sánchez Fernández

La hierba sonreía
pues un rayo de sol la enamoraba,
y un sauce que veía
que el rayo la incendiaba
con su verde frescura la adornaba.

La hierba se vestía
con las flores de hermosa desposada,
y el aire sonreía
al verla engalanada
y de tenues fragancias regalada.

El sauce sonreía.
La hierba sonreía y amor daba.
El aire sonreía
y aromas regalaba
y el valle sonreía porque amaba.


Un Madrigal Al Olivo
María Sánchez Fernández

¡Cómo danzan los rayos de la luna
ceñidos a las ramas del olivo!
Y ríen  entre verdes de aceituna.
Y miran a un lucero muy altivo
que envidia la fortuna
de ser del olivar su fiel cautivo.

La danza ya ha cesado.
Los rayos de la luna se han dormido,
y en un lecho encantado
de ramajes de plata hace su nido
un jilguero, que canta  enajenado
porque el amor lo ha herido.

¡Ay jilguero que cantas desamores
bajo el manto del alba ya nacida!
No sientas más temores,
que en esta amanecida
las ramas del olivo ríen flores
y sosiegan al alma malherida.

¡Ay risa plateada,
mis versos se han perdido en tu enramada!


Nunca Más Florecieron Las Estrellas
María Sánchez Fernández

Venías tan radiante
que el sol palidecía
con sólo tu presencia.

Unas rosas, tan rojas como besos,
sangraban en tus manos
poniendo carmesíes en tu alma.

Adonde te diriges – pregunté ,
que tu mirada ríe
como el agua que corre?

Y tus ojos, tan nítidos espejos
de húmedo olivar,
con verdes cuchilladas respondieron:

A encontrar a mi amor
que me espera impaciente
bajo el árbol dorado de la tarde.
Mi día se hizo noche,
y en el jardín oscuro de mi cielo
nunca más florecieron las estrellas.


Sólo Tierra
María Sánchez Fernández

En la mañana fría,
de témpanos colgantes en las ramas
como frutos de azúcar,
asciendo a la colina
por la ladera gris
manchada de olivares.

Bajo mis pies la tierra grita y cruje
con el lamento ronco
del surco tapizado por la escarcha.

Unas plumas me rozan
en sorprendido vuelo,
como abanicos blancos
que mecieran al aire ya dormido,
y un tímido piar
se descuelga del tronco de una encina.

Asciendo a la colina, y en su altura,
creo sentirme hermana de los vientos
que ponen en mi cuerpo alas de fuego.
                                       
Me miro en el espejo de la tierra,
y veo una imagen gris, de aurora rota,
con el hueco del alma ya vacío
y siento que mi cuerpo es sólo tierra.

                                                        
Con Vino y Rosas
María Sánchez Fernández

El alba se anunció con vino y rosas.
La compartí contigo
en el canto más bello de mi vida.

El vino era tan dulce que embriagaba
y nos llevó a la cima de los dioses
donde las rosas blancas desgranaban
sus pétalos de nieve.

Sobre la llama viva que encendía
tu corazón y el mío
estalló un arco iris de colores.

Y vi brillar los días.
Llegaron tardes rojas.
Llegó la noche oscura.
Y el alba se anunció sin vino y rosas. 

2 comentários:

  1. lindos versos poéticos sensíveis em espanhol
    aplausos a maría sánchez fernández sua ternura e tristezas tão bem escritas.

    abrazo
    georgia dos mares

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  2. Caríssima poetisa Mariá Sánches Fernándes . Estive aqui no Blog “Expressão Mulher” e visitei a sua linda página. Parabéns pelas lindas obras que você oferece aos leitores internautas sedentos de boas leituras. Um forte abraço -Sardenberg

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